
Un día me dijeron que hacer cumplir los sueños era difícil, que no bastaba con querer desearlo demasiado y esforzarse mucho, había que tener una entrega y una disposición total para conseguirlos. Yo lo intenté, perseguí mis sueños, luché, lloré y sufrí por ellos, pero tras mil intentos y mil quinientos fracasos me rendí. Dejé de creer en los sueños, perdí todo el interés por ellos, los deseché, los abandoné y los odié, hasta que una mañana te acercaste y me comentaste algo que me estuvo dando vueltas todo el día.
- ¿Sabes que Pedro y Raquel han roto?
- No.. no lo sabía.. ¿Qué ha pasado?
- Pedro.. Poco a poco ha ido abandonando a Raquel, trabajos, estudios, viajes.. ya no tenía tiempo para ella. -Se quedó pensativo, poco después habló. -Tanto tiempo luchando por ella para nada, lo dio todo, se entregó a fondo, pero cuando ya se había asegurado tenerla, la fue descuidando. Para lograr un sueño, una persona o cualquier cosa no sólo basta luchar para conseguirlo, también hay que hacerlo día a día, aún después de mil quinientos fracasos. Las cosas en esta vida no son sencillas para nadie, y quien algo quiere algo le cuesta.
Esto me dio qué pensar, si los sueños son sueños y se supone que son algo que queremos o ansiamos con todo nuestro ser ¿por qué hay que rendirse en su búsqueda? Hay que ser constantes y hay que poner empeño, puesto que si lo deseamos no hay por qué rendirse.
Tal vez, y sólo quizás, me faltaba intentarlo una vez más.
Guaaay! (:
ResponderEliminarTe amo lechu! ;)