miércoles, 27 de enero de 2010


‘ Te he dejado la comida preparada a falta de calentarla, la tienes en el frigo, métela en el microondas y ya te la puedes tomar. Volveré por la tarde, sobre las 20:00. Pórtate bien, sé buena. Te quiero. ’

Ella y sus notas. Le gustaba dejarme notas cada vez que se iba, daba igual que se fuese al super o que se fuese a ver al vecino, siempre había una nota esperándome enganchada al sujetapapeles de la mesita del recibidor. Ésta vez había ido a trabajar, tenía un congreso que le iba a durar toda la mañana y parte de la tarde. Como mencionaba en la nota, no volvería hasta las ocho.
Me preparé mentalmente un plan para el resto del día, tenía que hacer los deberes, estudiar algo de química y hacer una redacción de mi mejor día para inglés, Y por supuesto también tenía que dormir un rato la siesta, eso era imprescindible para poder rendir después. Hecha la guía a seguir abrí el frigorífico para sacar la comida, haber qué me había preparado esta vez. Paseé la vista por las lejas hasta que di con un taper con tapadera roja, lo saqué del frigorífico y lo dejé encima de la mesa. Lo abrí para ver qué contenía, lentejas, bien, sonreí, las había hecho porque sabía que me gustaban mucho y que con ellas iba a poder recompensarme por su ausencia el resto del día, la verdad es que en parte lo hacía. Y no es que pudiera bastarme con ellas, pero comer lentejas sola apetece más que comer guisado de acelgas, aunque claro estaba, prefería que ella estuviera aquí conmigo. Cogí un plato hondo y volqué el contenido del taper en el plato, después lo metí al microondas y pulsé un minuto y treinta segundos. Mientras se calentaban aproveché para poner la mesa, servilletas, pan, agua, un vaso y unos cubiertos, y encender la tele. Busqué el mando por la cocina, lo localicé encima del poyo, junto al fregador, lo cogí y pinché un número, empecé a hacer zaping hasta qué di con algo que me gustó, los Simpsons, aunque eran capítulos repetidos (rara vez no lo eran). El microondas empezó a pitar, me acerqué hacia el mismo y saqué el plato de lentejas humeante de su interior, lo coloqué sobre la mesa, me senté y empecé a comer. Para cuando terminé cogí unas mandarinas del frutero, las pelé y me las comí saboreando el jugo, mm, había que ver lo ricas que estaban. Recogí la mesa, metí los platos sucios la fregador y apagué la tele, después me fui al comedor, donde volví a encender la tele y me recosté en el sofá. Esta vez Drake y Josh, un par de chicos que sus padres se habían casado y habían acabado siendo hermanos. Al principio se llevaban mal pero luego aprenden a convivir uno con el otro. Y así me dejé llevar por las trampas de Megan, hermana de ambos, hija en común de la nueva pareja, la facilidad de ligar de Drake y las continuas quejas de Josh, hasta que me quedé dormida. Soñé con él, Clark, mi novio. Vivíamos juntos y nos casábamos, teníamos dos niños, Andrea y Jose, y vivíamos felices en un hogar digno, ambos teníamos trabajo y podíamos permitirnos algún que otro lujo de más. En conclusión, un bonito sueño, hasta que desperté y descubrí que todo había sido eso, un sueño, pero bueno, al menos aún me quedaba las esperanza de poder cumplirlo algún día.
Me levanté del sofá y me fui a mi habitación a ponerme con los deberes, tardé un rato pero los acabé, incluyendo la redacción de inglés, sólo me quedaba estudiar química, enseguida me puse a ello. Terminé, y entonces al messenger, ya no tenía nada que hacer así que podía ponerme libremente sin recibir luego una regañina. Apenas había alguien conectado, pero acabé hablando con el chico de siempre, un amigo al que tenía mucho aprecio y con quien me reía mucho. Muchas veces Clark se había puesto celoso de él, porque era como mi mejor amigo, y verme contarle cosas privadas se ve que no le hacía mucha gracia. Al final acabó todo solucionado pero a veces el tema vuelve a salir a relucir.
Dejé el ordenador de lado y me propuse salir un rato a dar una vuelta, hacía buen día, el sol brillaba fuerte y sano, proporcionando luz y calor, pero no el suficiente como para ir de manga corta, así que me enfundé en una chaqueta, cogí las llaves y el móvil y me los eché al bolsillo mientras salía de la casa. Mientras bajaba la calle dirección al parque me sonó el móvil, un mensaje. Lo saqué del bolsillo con cuidado de que no se cayeran las llaves e introduje el código correspondiente para el desbloqueo, Piripipiii sonó una musiquilla confirmando la liberalización del móvil. Pinché mensajes, bandeja de entrada y leer. ‘ Estoy en el polideportivo jugando al baloncesto, pásate si quieres, Clark. ’ Que oportuno, justo cuando había salido de casa, sonreí, me apetecía verle. Di la vuelta y cambié de sentido, ahora iba rumbo polideportivo, cancha de baloncesto, Clark, sus brazos, sus labios. Me alegré sólo de pensarlo, aceleré un poco el paso, pero no demasiado, quería seguir disfrutando del esplendoroso día. Atravieso el parque, el sol me da de lleno en la cara, como un abrazo cálido; se mueve algo de viento, mi coleta se balancea a mi espalda, parece que vuelo, es una sensación extraña pero especial, cierro los ojos y me dejo llevar por el aire, acabo justo delante del polideportivo sin saber cómo. Avanzo hacia las pistas, con los ojos ya abiertos, lo veo no muy lejos donde yo me encuentro tirando un triple, por supuesto entra, y sin apenas tocar el aro, además. Siempre ha sido un buen jugador pero nunca ha querido pertenecer a ningún equipo, “ Prefiero jugar solo” fue lo que me dijo la última vez que le mencione el tema.
- ¡Ruth, has venido! –Me exclama contento, a la vez que aparta el balón de él y me toma en brazos para besarme.
- Claro, cómo no iba a venir. – Le respondo con una sonrisa pícara. – Es que había salido a dar un paseo, pero tu mensaje me ha llegado poco después de empezarlo, así que he dado la vuelta y aquí estoy.
- Pues me alegro de que hayas interrumpido tu paseo para estar un rato conmigo, entre tus clases extraescolares, los deberes y lo que hay que estudiar apenas nos vemos.
- Sí, lo sé, pero las clases no me las puedo dejar, y los deberes y estudiar es algo que tengo que hacer obligatoriamente, más que nada por mi madre. Pero bueno, aunque nos veamos aprovechamos el tiempo, ¿no?
- Claro. Pero cuanto menos te veo más pienso en ti, y menos me concentro. – Siempre había sido así, de vez en cuando me soltaba alguna frase bonita a la que no sabía cómo responder.
Opto por darle un beso rápido mientras le robo el balón de entre los brazos y salgo corriendo hacia la canasta, tiro y encesto.
- ¡Toma, dos puntos! –Le grito desde la pista.
Viene trotando hacia mi y me quita el balón de las manos.
- Haber si tú puedes hacer esto. –Me desafía.
Lanza otro triple que vuelve a entrar limpio por el aro.
- Claro que puedo hacer eso, y mejor. –Lanzo y entra también redonda.
- Ala, pues sí que es verdad que puedes hacerlo, pero lo de mejor que yo.. de eso ya no estoy tan seguro.
- ¿Hombre, qué te crees? ¿Que sólo sabes jugar bien tú? ¿Cómo que no? Ahora verás.
Y entre juegos y risas perdemos la tarde un rato juntos.



* (Supongamos que hay un después)

5 comentarios:

  1. Que guay, Basket!!
    Que vida más ajetreada lleva Ruth siempre...debería descansar y ver más veces a Clark
    Me ha gustado muuucho mucho ^^
    Un besiito winter star :)

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  2. Ilargia, Es TAPER No Tapet!!!!
    Dijiste Que Se Mancharia..xDDD

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  3. Es taper? O.o

    Nooo el que se mancharía sería otra historia! No esta! jajajja

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  4. Guapa! Preciosa!
    Solo e leido algunas entradas, leereé las demás cuando tenga tiempo. espero que ya mires mi Blog y que me firmes asquerosa ¬¬

    Jum :)

    tq!

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  5. Que realista y que bonito :)

    Un besoo ^^

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