viernes, 14 de mayo de 2010


Hoy no se puede recapitular y volver a empezar. Tal vez todo acabara por esa tonta y absurda discusión, por esos gritos y manías, por esos caprichos y habladurías. Tal vez la culpa la tuvieran los rumores, los imbéciles que los sueltan, aquellos que los transmiten y los idiotas que nos los creemos. Lo dejé todo en mano de los cuchicheos y así no he hecho más que engañarme, montarme cuentos inventados y entorpecer lo único real que teníamos, una relación y una hija de por medio. La relación se ha ido al traste, deshaciéndose y perdiéndose día a día. Nuestra hija, ¡Ui ella!, ella ha sido la peor parada, en medio de dos bandos enfrentados a los que quería por igual. Pero yo se lo puse más fácil, acabé con el partido contrario facilitándole así la elección. Ahora ya no tenía por qué elegir, ahora sólo quedaba uno. Ahora sólo podía decir "Hola mamá" y mirar los recuerdos para saludar a papá.

Entonces, Tal vez sí que fue culpa mía que el gatillos se soltase.

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