sábado, 9 de enero de 2010


A veces es mejor refugiarse en los libros, viviendo historias ajenas, de otros, donde el dolor no es propio.

Sin embargo ves a alguien llorar porque ha suspendido un examen, a otro porque no le compran lo que quiere y te dan pena verlos llorar,así que les sacas una sonrisas haciéndolos olvidar. Pero entonces te ves a ti llorando porque las cosas entre tus padres van mal,y te apiadas de ti, porque lo estás pasando mal, peor que esos niños caprichosos y ejemplares, que acabaron olvidando y ahora viven bien. ¿Dónde está esa persona que te va a ayudar a superarlo todo? Como hiciste tú con los demás. Están preocupándose por sus propios problemas, porque los suyos no fueron nada, mientras que los tuyos bastante más. Ahora no hay nadie que se compadezca de ti más que tú misma. Ahora no hay nadie que te haga olvidar.

Porque todo no son más que historias, historias que vienen y van.

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